¡Preparados Ante todo!

Recuerda llevar lo básico que usará tu bebé: pañales, toallitas húmedas, leche y biberones, la mantita especial o el chupete sin el que no puede dormir y los medicamentos que toma regularmente. No dependas de buscar en tu viaje lo que necesitarás, por lo menos las primeras 48 horas de viaje.

Investiga un poco sobre el lugar

Conoce la localización del hotel o de las cabañas, los supermercados, clínicas etc… Averigua el clima, las actividades aptas para niños y todo lo necesario para instalar a tu bebé por los días que vayas a estar ahí

Intenta respetar los horarios del bebé.

Mientras menos movimiento haya de sus horarios de comida, sueño, siestas y juego, ellos la pasarán mejor y por ende, tú también.

Siempre listos ante cualquier situación

Lleva medicamentos para tratar cosas simples: resfriados, dolor de pancita, etc. Si viajas a la playa, no olvides el bloqueador y los trajes de baño contra rayos UV.

Sé flexible con los planes.

Querías salir de la habitación para estar en la playa a las 9:35 en punto, pero el bebé se tardó en despertar o en comer… Querías conocer un restaurante que te recomendaron, pero no se despierta de su siesta… No pasa nada. Mientras más flexible eres con tus expectativas y te dedicas a fluir con el momento y disfrutar, mejor!

Recuerda que las vacaciones con niños, giran alrededor de ellos y no de ti.

Así que este no es el momento para querer tomar una lancha a las 5 de la mañana para ir a mar abierto a buscar un pez, ni para desvelarte en el restaurante-bar de moda. Dedícate a disfrutar con ellos en el agua, pasear con su Coche por la ciudad o playa y aprovechar para dormir temprano u organizar una cena especial con tu pareja cuando el bebé ya se duerma.

Relájate y disfruta.

Son tus vacaciones! Aunque no descanses físicamente, olvídate de la rutina, el trabajo y los pendientes. Atesora cada momento, toma muchas fotos y guarda los recuerdos en tu corazón.